Packaging sustentable: la miopía del costo versus el riesgo es quedarse atrás

Packaging sustentable: la miopía del costo versus el riesgo es quedarse atrás

Por Maximiliano Jara — Fundador de Vinder Chile • 29 de octubre de 2025

El mercado global de polímeros biodegradables crece a tasas cercanas al 8% anual y los costos han caído de forma sostenida. Pese a ello, hay empresas que siguen evaluando el envase sustentable con benchmarks de hace cinco años. Es hora de actualizar esa ecuación.

Cuando alguien me dice que los envases compostables son demasiado caros, le hago siempre la misma pregunta: ¿comparado con qué?... Comparado con el plástico convencional de hace cinco años, quizás. Pero comparado con la realidad actual del mercado, esa afirmación ya no se sostiene.

Chile importó en 2024 más de US$ 44.700 millones en bienes intermedios, lo que equivale al 27% del total de sus importaciones. El packaging forma parte relevante de ese flujo. En un contexto donde la eficiencia productiva y la innovación tecnológica definen quién gana y quién pierde, seguir eligiendo insumos en función de hábitos heredados es un lujo que pocas empresas pueden permitirse.

Un mercado que creció antes de que nos diéramos cuenta

Según Fortune Business Insights, el mercado global de polímeros de almidón -material base de las bolsas compostables- fue valorado en USD 3,38 mil millones en 2025 y proyecta crecer hasta USD 6,57 mil millones en 2034, con una tasa compuesta anual del 7,69%. Este crecimiento obedece a tres fuerzas concretas:

Primero, la presión regulatoria para reducir residuos plásticos se intensifica en todos los mercados relevantes. Chile es un ejemplo con la Ley REP, Ley 21.100 y Ley PUSU, entre otras medidas.

Segundo, las marcas entienden que su desempeño ambiental ya es un factor competitivo.

Tercero, los avances técnicos -especialmente las mezclas de ácido poliláctico (PLA) con PBAT- están produciendo materiales más resistentes, más flexibles y aptos para un abanico de aplicaciones que antes estaba reservado al plástico fósil.

El packaging ya es la aplicación dominante dentro de este mercado, con un 38% de participación. Asia-Pacífico lidera con el 34% del mercado total -China representa el 11%-, seguida por Norteamérica con un 28% y Europa con un 26%. Son números que hablan de un mercado maduro, no de un nicho experimental.

El error del costo por kilo

Aquí está el error más común que veo en los equipos de compras: priorizar el precio por kilo del material compostable con el del plástico convencional y detenerse ahí. Esa comparación es metodológicamente incorrecta, porque ignora un dato crítico: en varios usos de empaque flexible, los materiales compostables logran un desempeño equivalente usando aproximadamente una cuarta parte del espesor del plástico tradicional. Entonces, el costo por unidad de empaque puede ser competitivo o incluso más favorable.

Los números lo ilustran mejor que cualquier argumento teórico. En bolsas camiseta, los precios actuales del mercado muestran reducciones de costo en torno al 70–75% respecto a períodos anteriores. En bolsas courier, la caída es cercana al 50%. Y en bolsas doypack, el porcentaje es mayor todavía. Esto no ocurre porque alguien haya subsidiado el material: ocurre porque la industria maduró. Las mejoras en manufactura, la mayor escala de producción y el crecimiento sostenido de la demanda comprimieron los márgenes y trasladaron eficiencia al precio.

Si los costos son competitivos, ¿por qué tantas empresas siguen sin dar el salto? En mi experiencia, la respuesta raramente es económica. Las organizaciones están frenadas por hábitos internos, benchmarks desactualizados y especificaciones de producto que fueron diseñadas para el plástico convencional y nunca se revisaron. Es inercia, no análisis.

Ventajas para quienes actúen primero

Más allá de los costos, hay un argumento estratégico que a menudo se subestima: las empresas que adopten packaging sustentable antes que sus competidores capturan ventajas comerciales concretas. Conectan mejor con consumidores que valoran la sostenibilidad -un segmento que no para de crecer-, fortalecen sus relaciones con proveedores que están mirando el mismo horizonte regulatorio, y evitan los costos de transición que serán más altos cuanto se haga el cambio.

El mercado está cambiando, con o sin nosotros. Los desafíos del material existen y hay que gestionarlos con rigor técnico. Pero esos desafíos son solucionables con especificaciones adecuadas y un proveedor que sepa lo que hace. Lo que no tiene solución fácil es llegar tarde a una transformación que ya ocurrió.

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